Mas caro el remedio


Enero 10, del 2012

La colocación de rejas en las calles de fraccionamientos y colonias, dividió a vecinos. Ahora, el retiro de las mismas, vuelve a generar conflictos entre los habitantes de Ciudad Juárez.

Parece que, por fin, llego la cordura y el sentido común a algunos funcionarios municipales quienes, con la llegada del año nuevo, han decidido retirar una gran cantidad de rejas que bloquean el libre acceso a calles en la colonias de esta frontera.

Como oportunamente lo publicó El Diario de Juárez, en su edición del pasado 5 de enero, la Dirección de Desarrollo Urbano inició un operativo para retirar rejas sin permiso, o irregulares, en diferentes fraccionamientos de la ciudad.

Bajo el pretexto de la inseguridad, y de la ineficiencia policiaca para brindar un entorno tranquilo a los juarenses, cientos de juarenses de diferentes sectores de la ciudad, optaron por una medida drástica, absurda y poco efectiva: cerrar calles con rejas, portones, casetas o cualquier otra cosa que limitara el libre tránsito por ellas.

En junio del año pasado, a propósito del mismo tema, escribí en este espacio: “Ningún daño puede ser más grande y realmente considerable que el que nos hacemos nosotros mismos. La capacidad de auto flagelarnos es de verdad impresionante”.

“Bajo el pretexto de tomar acciones, decisiones, o simplemente reaccionar a una situación de crisis, emergente, somos capaces los seres humanos de optar por las medidas más insólitas y perjudiciales en contra de nosotros mismos”.

“Nunca la desesperación y el temor serán los mejores consejeros a la hora de tomar decisiones delicadas y serias que tienen que ver con la seguridad e integridad de las personas. Menos aun cuando estas decisiones se relacionan con el bien colectivo, el de la comunidad”.

Las calles de una ciudad, además de ser espacios públicos comunes, tienen un objetivo por demás claro e importante: facilitar la circulación de vehículos y personas por las mismas, son vías de comunicación para que los ciudadanos lleguen de un lugar a otro.

Ya desde entonces veía yo con preocupación la forma en que el temor y la desesperación, orillaron a muchos a juarenses a cerrar sus calles, creyendo que de esa manera hacían algo por su seguridad.

Es justo decir que la idea de cerrar calles y avenidas de algunos fraccionamientos, así como el número más grande de cierres, se dieron durante la administración municipal anterior quienes, ante su incapacidad de responder al reclamo de seguridad de la ciudadanía, prefirieron optar por la salida falsa y cómoda, de permitir los cierres de calles.

Sin embargo, también es necesario consignar que, la actual administración ya lleva en ejercicio poco más de 15 meses y tampoco había mostrado una determinación evidente, para devolver a las vialidades fronterizas su carácter de públicas.

La medida sería totalmente irrelevante, tanto en el sentido de proporcionar mayor seguridad a los habitantes de una colonia como en su implementación en sí misma, es decir, habría pasado sin pena ni gloria, de no ser porque cancela de tajo uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos mexicanos: el libre tránsito.

Pero también en el fondo del problema que buscaba resolver, es necesario precisar que tampoco resolvió nada, salvo en la percepción de los habitantes de los fraccionamientos “cerrados”.

El título del artículo que cité líneas arriba, era “Acorralados”, que luego me llevó a escribir unos meses después, una secuencia del mismo, al que titulé “Acorralados y Atrapados”, porque creo que en esas dos palabras se resume la parte central del problema.

Las fortalezas, o “fuertes”, como puntos estratégicos de guerra terminaron mostrando que por más altos que fueran los muros, por más resistentes que fueran las puertas y por mas medidas de seguridad que tuvieran, irremediablemente el enemigo encontraba alguna forma de entrar y acabar con todos los que ahí estuvieran.

Del mismo modo, en nuestra ciudad, ninguna clase de rejas, bardas, mallas, botes o portones, van a impedir que la delincuencia –organizada o no- haga de las suyas, y no lo impedirán porque la forma de evitarlo es otra: el gobierno está obligado por ley, a proveer seguridad y certeza en sus personas y bienes a los gobernados. Es así de simple.

Ahora que la autoridad ha recordado esta obligación, y que pretende recuperar las calles (que nunca debió perder ni a manos de la delincuencia ni de la ciudadanía), enfrentará otro grave problema: la percepción social.

Sí, porque una cosa es la realidad y otra muy distinta lo que se percibe, y lo que se percibe en este tema es que hay una enorme deuda de la autoridad con sus ciudadanos, y aun así, con todo y resabios, nos endilgan más impuestos, cobros, derechos, incrementos en servicios y ahora… nos quitarán las rejas que no resolvían nada, pero servían para “sentir” que estábamos seguros.

Había ya colonias o fraccionamientos en Juárez en los que, para transitar sin problemas por ellos, era necesario contar con un mapa o plano tipo “Guía Roji”. Sinceramente felicito la medida del gobierno municipal y solo espero, por el bien de la ciudad y de sus habitantes, que tengan los suficientes arrestos, capacidad, determinación y voluntad, para llevarla a buen fin y liberen a los juarenses “acorralados y atrapados”.

Francisco Ortiz Bello
fcortizb@gmail.com
Ciudad Juárez, Chihuahua, Enero 10 del 2012.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s