Pluralidad e información


Enero 21 del 2012.

Decía en mi artículo del pasado miércoles que, de acuerdo con los teóricos de la política y de la democracia, la información oportuna, suficiente y amplia, es condición fundamental en cualquier sociedad democrática, a propósito de los desmedidos afanes del IFE por “controlar” el actual proceso electoral.

Durante el transcurso de la semana que hoy termina, hemos sido testigos de la confirmación que han hecho las autoridades electorales, de esta percepción que tenemos algunos comunicadores sobre la intención claramente “censora”, que han mostrado los actuales consejeros del IFE y algunos magistrados del TEPJF (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación).

En una denuncia presentada por el PAN, han sido citados a declarar en el TEPJF más de 40 connotados periodistas, por haber realizado entrevistas a diversos candidatos del PRI y del PRD, en el proceso electoral de Michoacán. Se “sospecha” o se “intuye”, de acuerdo con la autoridad electoral, que algunas de esas entrevistas o quizá todas, obedecieron a intereses distintos al periodístico e informativo.

También el IFE, en un caso diferente, ha anunciado que multará a Luisa María Calderón (seguramente también al PAN y probablemente al medio de comunicación), por una entrevista que se transmitió por TV Azteca en el programa Historias Engarzadas, de la periodista Mónica Garza.

Es decir, estamos ante una muy clara embestida de las autoridades electorales del país, contra los partidos políticos, contra los medios de comunicación y por consecuencia natural, contra la ciudadanía. Con el pretexto de dar cumplimiento a una Ley Electoral modificada en 2007, se pretende anular el derecho que la Constitución otorga a todos los mexicanos a la información y a la libre expresión de la ideas, sobre regulando los procesos electorales.

Un ciudadano, en pleno uso de sus derechos políticos y civiles, requiere de toda la información posible sobre los candidatos, los partidos políticos y las condiciones del país, para formarse un criterio y decidir así, sobre sus mejores opciones para votar el próximo 4 de julio. Cancelar este derecho con la excusa que sea, así sea el cumplimiento de una Ley que claramente contraviene principios superiores, es un claro atentado contra las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos.

Pedro López López, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, y con María de Jesús Morillo Calero de la Biblioteca Nacional Madrilense, dos de los más reconocidos estudiosos españoles de la política y la democracia modernas, en su artículo “Derecho a la información y democracia en el marco de la globalización neoliberal: bibliotecas, archivos y medios de comunicación de masas” afirman que no puede existir una democracia de calidad sin dos elementos fundamentales: libertad de información y medios plurales.

En una parte de su artículo señalan que: “En este artículo nos interesa el derecho a la información como derecho político; es decir, como derecho imprescindible para la participación política. En este sentido, hay que resaltar que sin comunicación pública libre no hay democracia”.

“Reconociendo la dificultad de llegar a un concepto incuestionable de democracia, seguimos a Owen M. Fiss (1999) para aceptar la consideración de que la democracia es un ejercicio de autogobierno colectivo. Este ejercicio requiere que el pueblo elija a los cargos públicos y que el Estado sea receptivo a los deseos y a los intereses del pueblo. Para ejercer su soberanía, los ciudadanos dependen de determinadas instituciones que les informan sobre las posiciones de los candidatos a ocupar cargos públicos. Esta información también es necesaria para el análisis, la evaluación y la crítica de las políticas practicadas por los gobiernos. La principal institución para desempeñar este cometido es la prensa (incluyendo periódicos, radio, televisión e internet). No obstante, el derecho a la información discurre también por otros canales. En este artículo nos referiremos también a las bibliotecas (relacionadas también con el derecho a la cultura) y a los archivos”.

“Si la información que reciben los ciudadanos a través de los medios de comunicación es de mala calidad; si los poderes públicos no surten de suficientes y bien equipadas bibliotecas a sus ciudadanos; si los ciudadanos tienen dificultades para acceder a los documentos conservados en los archivos, nos encontramos ante una democracia «de baja intensidad»”.

“El respeto a los derechos fundamentales —uno de los cuales es el derecho a la información— constituye, para Ferrajoli (1999), la base de la dimensión sustancial de la democracia que se refiere al qué no puede decidirse en democracia). Estos derechos quedan fuera de la esfera de las decisiones que se toman en una sociedad democrática: «Ninguna mayoría, ni siquiera por unanimidad, puede legítimamente decidir la violación de un derecho de libertad o no decidir la satisfacción de un derecho social»”.

“En la actualidad, los Estados pretenden legitimarse democráticamente declarando en sus constituciones el respeto a los derechos fundamentales. Este nexo es claro para diversos autores, como MacCormick (1993), que afirma que el constitucionalismo es un prerrequisito de la democracia, o Nino (1997), que constata la necesidad de un contrapeso en el proceso democrático, contrapeso ejercido por derechos fundamentales que, por otro lado, son esenciales para la justificación de la democracia. Por ello, la falta de la tutela y protección de los derechos fundamentales por parte de los poderes públicos representa un grave déficit democrático”. Hasta aquí la cita al artículo de los académicos españoles.

Hice una transcripción literal del artículo mencionado, con el único fin de evitar menciones equivocadas o tergiversadas, y porque considero que los autores españoles han hecho un gran trabajo de campo, de investigación, y que su estudio al respecto es determinante para comprender el enorme papel que los medios de comunicación, y la información que generan, juegan en los procesos políticos de las sociedades democráticas, a propósito de garantizar a los ciudadanos el libre acceso a la información.

Los juarenses podemos sentirnos orgullosos y satisfechos de contar con algunos medios de comunicación comprometidos con la democracia y la pluralidad, como el Diario de Juárez un periódico que cumple ya 36 años de presencia en la frontera, pero con una gran proyección nacional ahora.

Una empresa juarense dirigida por un orgulloso juarense, que ha abierto sus páginas editoriales a todos los signos políticos, sociales, económicos, culturales y académicos, además de presentar los hechos del acontecer chihuahuense en sus páginas de información general, sin más compromiso que la verdad, la oportunidad y el profesionalismo.

Esta actividad periodística e informativa, y la credibilidad ganada como consecuencia natural, han sido determinantes para que El Diario obtuviera durante el 2011 varios de los premios y galardones más importantes que se otorgan a medios de comunicación.

Así, el premio María Moors Cabot, el más antiguo del periodismo internacional, el premio Nacional de Periodismo, y otros diversos reconocimientos y premios a periodistas de esta casa editora, dan cuenta del gran trabajo realizado por esta empresa informativa orgullosamente juarense.

Pero la parte bonita de los premios y reconocimientos tiene un origen que no ha sido nada fácil, una larga historia de trabajo, esfuerzo, sacrificio y hasta de tragedia, en la que siempre ha estado presente la inquebrantable voluntad, empeño y decisión de un hombre: Don Osvaldo Rodríguez Borunda, Presidente y Director General de esta casa editora.

Cuenta Don Osvaldo, que el premio que más satisfacción y memorables recuerdos le han dado, es uno que recibió en 1979. Se trata de un pergamino en el que seis de los siete partidos políticos de entonces, le extendieron su reconocimiento y gratitud por abrir sus páginas a la pluralidad política, en un contexto en donde el PRI, en ese tiempo, era el dueño absoluto del universo político, y varios de esos partidos estaban prácticamente proscritos de los medios de comunicación, y no obstante esa circunstancia, El Diario abrió sus páginas a la libre expresión de las diversas corrientes políticas.

Es en este contexto, de grandes luchas y conquistas ciudadanas y de los medios de comunicación, es que nos aprestamos de nuevo a enfrentar un proceso electoral lleno de complicaciones y de un gran desgaste de los políticos, en el que cada vez mas es mayor la exigencia ciudadana de procesos transparentes y claros, y de un mayor compromiso de los políticos.

Así pues, aquí estaremos desde esta tribuna que le ofrece a usted El Diario, presentando una opinión intelectualmente honesta, informada y desprovista de todo afán destructivo, quizá no coincidamos en algunas cosas, pero en estas mismas páginas seguramente siempre encontrará, amiga o amigo lector, la información, la opinión, el dato que necesita. Así se construye esa magia llamada pluralidad, así se honra a la diversidad social, así se brinda un verdadero servicio de información a los lectores de El Diario.

Francisco Ortiz Bello
fcortizb@gmail.com
Ciudad Juárez, Chihuahua, Enero 21 del 2012.

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