Déjense ayudar


Cuando un niño ha hecho mil intentos para lograr algo, y no lo logra, pide ayuda y se deja ayudar… ¿Y los políticos?

Abril 05 del 2011.

Si los gobernantes piensan que pueden solos con los problemas de la ciudad, del estado, del país, se equivocan rotundamente. De cabo a rabo.

Y si eso piensan, entonces ahí está mucho de la explicación sobre las causas por las que no podemos salir de una vez por todas de nuestros problemas.

Primero, debo insistir en el tema de las alianzas. Y es que, más allá de aspectos eminentemente políticos y partidistas, las alianzas tienen que ver con una actitud de equipo, colectiva, de encontrar coincidencias, todo para encontrar soluciones.

En este mismo espacio he planteado ya el ejemplo de la calle donde vivo, en donde habitamos poco más de 50 familias, todas con ideologías políticas y creencias religiosas de lo más diverso posible, tan sólo por mencionar algunas diferencias evidentes.

Y sin embargo cada día hacemos cosas que benefician a todos, cada día renovamos una alianza implícita para cuidar a nuestros hijos en la calle, para limpiar el parque o para vigilar mutua y recíprocamente nuestras casas. Nuestras diferencias no nos impiden contribuir de manera individual al bien colectivo.

Es decir, en esta convivencia diaria entre personas distintas, con pensamientos diversos y objetivos diferentes, logramos grandes acuerdos en cosas y asuntos que nos son comunes: la seguridad, el bienestar, la integridad.

Y estos pequeños grandes acuerdos diarios, no son motivo para que nadie renuncie a sus ideas políticas o partidistas, o a sus creencias religiosas ¡Para nada!

¿Por qué es importante señalar esto? Porque pareciera que hoy, quienes se dedican a denostar la posibilidad de una alianza PAN-PRD en el Estado de México (léase PRI), celebrando reuniones para “aplastar” dichas alianzas, estuvieran decididos a cancelar la más mínima posibilidad de convivencia social en paz y armonía, en aras de sus muy particulares intereses.

Y esto es sumamente lamentable, porque en las condiciones en las que actualmente vivimos, la única posibilidad real de enfrentar en mejores condiciones la problemática de inseguridad, es precisamente mediante la unión.

La unidad entre sectores sociales, la unidad entre órdenes de gobierno, la unidad entre los primeros y los segundos; y la unidad como principio básico de orden social.

No hablo de que unos renuncien a sus objetivos e ideas en favor de los otros, ni viceversa, no. Hablo de encontrar en la crisis, los puntos de coincidencia, los objetivos comunes que nos lleven a trazar guías de acción en las que todos participemos.

¿Por qué vuelvo sobre un tema tan recurrido y expuesto? Porque simplemente no entiendo a veces la postura de nuestras autoridades de gobierno. Todas.

Ante diversos hechos recientes, las reacciones de la autoridades vuelven a dejar mucho que desear, un desagradable sabor de boca y una sensación de incertidumbre más aguda y desesperante.

Primero, fue lo del virus de la influenza humana, también conocido como AH1N1 en el que, en principio, se pretendió ocultar información y negar hechos que ya eran evidentes. ¿Por qué?

Luego, la madrugada de este lunes, ante un hecho violento en la capital del estado, en donde por lo menos una decena de personas entre testigos presenciales, autoridades municipales y personal de rescate, dieron cuenta de una balacera en las instalaciones de Expogan, mientras actuaba el grupo musical Los Tucanes de Tijuana.

Como es una costumbre de esta casa editora, además de una obligación ética y profesional, se publicó la nota informativa con toda oportunidad, basada en los hechos narrados por las personas ya mencionadas, así como fotografías posteriores al evento y el revuelo que causó.

Sin embargo, otra vez, la autoridad sale a negar los hechos, a dar versiones encontradas (aun entre ellos mismos), a minimizar pues lo que había sucedido.

Estamos de acuerdo en que este tipo de notas violentas no se deben magnificar, con el único fin de no contribuir a potenciar la dimensión que por sí mismas tienen esta clase de informaciones, pero… de ahí a irnos al otro extremo, hay una gran diferencia.

Otro caso para ilustrar mejor este razonamiento lo constituyen las declaraciones que el Alcalde Héctor Murguía, hizo a nuestros reporteros sobre el caso de los escoltas del Jefe de la Policía acusados de “levantar” a cuatro jóvenes. Murguía dijo que no daría información alguna al respecto, por tratarse de un caso en investigación en la FGE.

Se entiende que una investigación deba tener sus espacios de confidencialidad y secrecía, pero de ahí a negarle a la ciudadanía la información que exige hay mucha diferencia. Cuando un funcionario, del nivel que sea, le niega información a un reportero, no se la está negando al periodista que pregunta, se la está negando a la sociedad.

Estos casos evidencian la enorme necesidad que tiene la ciudadanía por saber lo que pasa, por enterarse de lo que sus gobernantes hacen, un derecho absoluto, pero evidencian también el temor de los servidores públicos a hablar con la verdad, a informar lo que se debe informar.

Si la clase política, en general, acumula un descrédito y falta de confianza ciudadana en los niveles más altos de la historia contemporánea, ¿Cómo recobrar esa credibilidad haciendo y diciendo cosas buenas que parecen malas? ¿Cómo creerle a alguien que oculta información?

Si la sociedad no confía en sus gobiernos ambos, sociedad y gobierno, están condenados al fracaso.

 

Francisco Ortíz Bello

fcortizb@gmail.com

Ciudad Juárez, Chihuahua

 

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